La nueva Ley de Influencers obliga en 2026 a registrarse, también a los creadores adultos

Regulación



En 2026 la llamada Ley de Influencers ya no es una promesa legislativa en tramitación. Es una norma plenamente vigente que impone obligaciones concretas a quienes obtienen ingresos a través de plataformas digitales, y eso incluye a los creadores de contenido adulto. La regulación no hace distinciones por el tipo de contenido publicado; lo que determina su aplicación es el volumen de seguidores y la naturaleza de la actividad económica.

Qué establece la norma y a quién se aplica

Ley de Influencers de España

La Ley de Influencers obliga a los grandes creadores de contenido digital a registrarse como prestadores de servicios audiovisuales ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El umbral de activación está ligado al número de seguidores y al carácter sistemático de la actividad: quienes superan los parámetros fijados por la norma deben inscribirse en el registro habilitado por el regulador antes de continuar operando.



La obligación se aplica con independencia del sector. Un creador de recetas de cocina con 200.000 seguidores y un creador de contenido adulto con el mismo volumen de audiencia quedan sometidos exactamente al mismo marco. La CNMC es la autoridad que verifica el cumplimiento y quien tramita los expedientes sancionadores, según recoge la guía de cumplimiento publicada por PwC en 2026.

Para los creadores que residen fuera de España pero orientan su contenido al mercado español —usando el español como idioma principal, con precios en euros o dirigiéndose expresamente a un público local—, la obligación de registro y tributación en España también resulta de aplicación. Esta cláusula afecta directamente a muchos creadores latinoamericanos con grandes bases de seguidores en España.



Todo ingreso tributa: no hay excepción para el contenido adulto

Uno de los puntos que más confusión ha generado en el sector es el tratamiento fiscal de las compensaciones no monetarias. La norma es clara al respecto: cualquier retribución recibida por un creador a cambio de su actividad —dinero en efectivo, transferencias, regalos, ropa, estancias en hoteles, viajes o invitaciones a eventos— tiene la consideración de ingreso sujeto a tributación. No existe ninguna excepción para los creadores de contenido adulto ni para las plataformas de suscripción.

Esto tiene implicaciones prácticas inmediatas. Un creador que recibe equipamiento fotográfico valorado en 2.000 euros a cambio de publicitar un producto en su perfil de OnlyFans o de cualquier otra red social debe incluir ese importe en su declaración del IRPF como rendimiento de actividades económicas. La asesoría TaxDown subrayó este punto en su guía de 2026 dirigida específicamente a creadores digitales.

Las sanciones por incumplimiento

La nueva Ley de Influencers obliga en 2026 a registrarse, también a los creadores adultos

El régimen sancionador de la Ley de Influencers combina infracciones tributarias con infracciones administrativas ante la CNMC. En el ámbito fiscal, las sanciones siguen el régimen general de la Ley General Tributaria: las más graves pueden alcanzar el 150 % de la cuota no ingresada cuando media ocultación. En el ámbito administrativo, la no inscripción en el registro de la CNMC o el incumplimiento de las obligaciones de transparencia publicitaria puede dar lugar a multas de cuantía significativa, aunque la norma gradúa las sanciones según la gravedad y la reincidencia.

Hasta junio de 2026 no constan expedientes sancionadores públicos dirigidos específicamente a creadores de contenido adulto bajo esta ley, según la información disponible. Sin embargo, el despacho ConesaLegal advierte en su análisis que la ausencia de precedentes no equivale a ausencia de riesgo. La CNMC ha manifestado públicamente que tiene capacidad para actuar y que el sector de la creación de contenido digital es prioritario en su plan de supervisión para 2026.

Guías de cumplimiento y adaptación del sector

Ante la entrada en vigor plena de la norma, varias asesorías especializadas publicaron en 2026 guías de cumplimiento orientadas a creadores digitales. PwC, TaxDown y ConesaLegal son algunas de las firmas que han desarrollado materiales específicos que explican, paso a paso, cómo cumplir con las obligaciones de registro, facturación y tributación derivadas de la ley.

El consenso entre los expertos es que la combinación de la Ley de Influencers con la DAC7 y con las herramientas de rastreo que ya usa la Agencia Tributaria crea un entorno de fiscalización sin precedentes en España. El creador que antes podía confiar en la opacidad de las plataformas extranjeras tiene ahora enfrente un sistema de intercambio automático de datos que comunica directamente con Hacienda, con independencia de dónde esté registrada la plataforma en la que opera.

El impacto en creadores adultos: un sector que se adapta

El sector del contenido adulto digital en España ha reaccionado con pragmatismo. Numerosos creadores han contratado asesoría fiscal especializada y se han dado de alta como autónomos durante el primer semestre de 2026. Otros, que operaban desde el extranjero aprovechando ventajas fiscales de países como Andorra o Portugal, han revisado su situación a raíz del nuevo marco regulatorio.

El mensaje que transmite la norma es inequívoco: crear contenido de pago en plataformas digitales es una actividad económica como cualquier otra, sujeta a las mismas obligaciones fiscales y administrativas. La era del vacío legal ha terminado, y los creadores que no adapten su estructura a la nueva realidad se exponen a sanciones que pueden comprometer seriamente su situación financiera.

Leer también: OpenAI lanza el modo adulto de ChatGPT y abre el debate sobre la IA erótica · Karely Ruiz anuncia su retirada de OnlyFans y debuta como boxeadora en Monterrey .