La inteligencia artificial está entrando en un territorio que hasta ahora había permanecido en los márgenes: el contenido adulto generado de forma conversacional. OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, anunció que el denominado «modo adulto» de su chatbot estaría disponible en el primer trimestre de 2026, acompañado de un sistema de verificación de edad. La noticia ha generado reacciones encontradas entre reguladores, investigadores y el propio sector del contenido adulto digital.

Según la información recogida por Infobae Tecno, el modo adulto de ChatGPT permite conversaciones de naturaleza erótica y romántica para usuarios mayores de edad debidamente verificados. La función está diseñada con lo que OpenAI describe como «políticas estrictas de protección de menores» y va acompañada de un modelo de predicción de edad que la compañía desarrolló expresamente para esta funcionalidad.
El perfil de uso que OpenAI describe es el de los llamados AI companions: aplicaciones de inteligencia artificial orientadas a la conversación íntima o afectiva. Este mercado, según datos citados por El Cooperante, movió 82 millones de dólares en el primer semestre de 2025 solo en aplicaciones móviles. La cifra refleja una demanda real y creciente que OpenAI ha decidido no ignorar.
Es importante subrayar que la fecha exacta del lanzamiento y los países en los que estará disponible no han sido confirmados de forma oficial. España no fue citada explícitamente entre los mercados iniciales, según la información disponible. Tampoco se ha auditado de manera independiente la eficacia real del sistema de verificación de edad propuesto.
La llegada de esta funcionalidad se produce en un momento en que España y la Unión Europea están construyendo activamente su arquitectura regulatoria para la inteligencia artificial. En España, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) es la autoridad competente para verificar el cumplimiento del Reglamento europeo de IA, conocido como AI Act.
La Ley de IA española, aprobada por el Consejo de Ministros el 26 de mayo de 2026, va un paso más allá del AI Act en algunos aspectos. Exige que el contenido generado por inteligencia artificial sea etiquetado de manera clara, incluyendo el contenido adulto. Cualquier sistema que genere texto, imágenes o audio de naturaleza sexual debe identificarse como producido por IA. Esta obligación se aplica con independencia de si el sistema tiene sede dentro o fuera de la Unión Europea, aunque la aplicación a herramientas con servidores fuera de la UE sigue siendo objeto de debate jurídico, según recoge Xataka.

El punto más sensible de toda esta discusión es la protección de los menores. Los sistemas de verificación de edad basados en autodeclaración han demostrado ser ineficaces, como constató la Comisión Europea en su investigación sobre Pornhub , Stripchat, XNXX y XVideos en el marco de la DSA. Por eso la clave está en si OpenAI logrará implementar una verificación técnicamente robusta.
El modelo de predicción de edad que la compañía menciona en su documentación usa señales de comportamiento y contexto conversacional para estimar si el usuario es mayor de edad. Los expertos en ciberseguridad consultados por Vandal señalan que este enfoque es más sofisticado que la simple autodeclaración, pero no infalible. La AESIA tendrá que determinar si ese nivel de protección cumple con los estándares exigidos por el AI Act y la legislación española.
La irrupción de OpenAI en el espacio de los AI companions tiene implicaciones directas para el mercado de creadores de contenido adulto. Plataformas como OnlyFans o Onfayer basan parte de su propuesta de valor en la interacción personalizada entre creador y suscriptor: mensajes directos de pago, videollamadas y contenido a medida. Un chatbot de IA capaz de mantener conversaciones eróticas convincentes durante las 24 horas del día podría alterar las dinámicas de ese mercado.
Sin embargo, varios analistas del sector apuntan que la demanda de contenido con una persona real no desaparecerá por el mero hecho de que exista una alternativa artificial. La autenticidad, la conexión emocional y la exclusividad son valores que los consumidores de plataformas como OnlyFans han demostrado estar dispuestos a pagar de forma diferenciada.
El anuncio de OpenAI llega en un contexto de incertidumbre regulatoria en toda Europa. El AI Act está en proceso de aplicación progresiva, y las autoridades nacionales como la AESIA están construyendo sus capacidades de supervisión. La Ley de IA española todavía debe superar la tramitación parlamentaria completa antes de que todas sus disposiciones sean exigibles.
Lo que está claro es que la confluencia de tecnología conversacional avanzada con el mercado del contenido adulto plantea preguntas que los marcos legales actuales no responden del todo. Desde la responsabilidad de la plataforma por el contenido generado hasta la protección de datos de los usuarios en conversaciones íntimas, el debate apenas acaba de comenzar. Según una estimación sin confirmación oficial, el mercado global de AI companions podría duplicar su tamaño en 2026, lo que añade urgencia a la necesidad de un marco claro.
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